Creo que no importa lo que hagas, para muchos siempre serás invisible,
Pero nunca debes ser
invisible para ti mismo.
Si no te ves a ti
mismo, ¿Quién eres?, el valor que tienes y el potencial que guardas,
No podrás erradicar
lo malo de ti y mejorar tus buenos atributos.
Es un proceso largo
que debemos enfrentar sin miedo,
Nos ignoramos a
nosotros mismos tratando de ver a los demás.
No busques la
valoración de los demás, al cabo ellos solo se ven a ellos mismos,
Encuentra un
equilibrio entre verte a ti y ver a los demás.
Si eres como la
mayoría, solo serás un mar sin agua, una mente vacía,
Que solo piensa en sí
misma, valora lo que es y lo que tiene, pisoteando a los demás.
Pero si estamos en la
otra punta de la situación,
Valorarás y verás a
todos, sin importar lo destruido que estés,
Como si de una
persona caritativa se tratase, dar mucho por los demás sin recibir nada a
cambio.
Ser lo bueno absoluto
es malo, como ser malo absoluto no es bueno,
Debemos estar entre un
punto medio del cielo y el infierno, de arriba y abajo.
Saber y aceptar que
algo que hacemos está mal, como detener a las personas que nos hacen mal.
El punto perfecto,
donde estás en la cima sin quitar al que ya estaba en ella,
El punto perfecto,
donde usas el mal de forma buena a tu favor.
Cuando aceptes este
fuerte cambio en tu manera de pensar y vivir,
Te darás cuenta de
que no eras invisible para los demás,
Sino que te faltaba
valorarte como persona y darte el lugar en tu vida,
No era la miopía de
los demás jugándote una mala pasada,
Era que te faltaba
brillar más para ser visto por ellos que se ven y ven a los demás.
