Vivo por los demás; perdí toda capacidad de existir para mí. Si no hubiera un ser que necesitara de mi ayuda, hace tiempo sería un trozo del pasado.
Me gustaría ser despiadado como fueron todos conmigo en algún momento; ser cruel pero libre, no feliz pero tampoco sufrir tanto. Amo la indiferencia de mis semejantes, los envidio con el corazón, aunque es en vano: nunca será mía esa habilidad.
comer deliciosos platos con devoción sabiendo que a un par de cuadras otros se llenan el estómago con pan duro y cerveza; dormir como recién nacido mientras otros desconectan la mente para dejar de escuchar los disparos desde sus escondites.
Soy bueno porque así lo decidieron; yo no me considero así porque me quiero deshacer de la bondad.
Quiero escupir fuego y pisar al que se atraviese, ser una bestia que no mira hacia atrás, estar dentro de bocas que me temen y libros que me tachen de castigo divino; hacer sufrir a inocentes y sentarme en la mesa de los inmorales, reírme con ellos y disfrutar de su cinismo. Ganas me sobran, fuerzas me faltan.
Tengo las manos atadas con cadenas de carne y hueso, así que aprenderé a hacer daño con mis palabras. Destruiré desde adentro y controlaré mentes para que desgarren por mí, que vivan solo para hacerme feliz.
Me empaparé de la brutalidad hasta que se vuelva costumbre. Cuando mi pulso no se acelere y mi sonrisa cambie, entenderé que estoy listo para deshacerme de las ataduras, por fin ser libre y utilizar mi cuerpo para infligir dolor.