Cuando empecé en el mundo de la escritura, hubo una época que decidí llamar “el tiempo muerto”. Un lapso de aproximadamente dos años donde mi manera de escribir se vio afectada por el estancamiento. Mi forma de narrar seguía siendo simple, con una cantidad significativa de errores, y mis historias eran planas, sin un objetivo claro.
Dos años que, si los hubiera aprovechado, quién sabe… tal vez ya estaría publicando mi primer libro. Sé que no soy el único al que le pasa, así que hoy te comparto algunos consejos que me ayudaron a salir de esa laguna creativa, y que me acercaron a convertirme en un escritor del 1%: de esos que no solo escriben, sino que lo hacen con propósito.
1. Encuentra tu voz
Todos los escritores tenemos uno que idolatramos. Uno que, en nuestros sueños más intensos, queremos copiar. Porque su estilo nos parece perfecto. Pero te voy a decir algo: es prácticamente imposible replicarlo con exactitud. Solo te va a llevar a la frustración, porque por más que lo intentes, nunca sonará igual. Y ahí, habrás enterrado tus ganas de seguir… y probablemente, una pepita de oro escondida en tu interior.
Mejor haz esto: escribe como hablas. Evita usar palabras o frases que no comprendes. Si escribes desde tu forma de expresarte, vas a encontrar tu estilo, y además, tu narración sonará más natural y auténtica.
Pero si aún quieres escribir como tu grande favorito, te traigo una estrategia: la llamo “sensibilización orgánica”. No se trata de copiarlo, sino de empaparte de su literatura. Lee varias de sus obras, no solo por entretenimiento: subraya, analiza, observa cómo construye sus frases. Luego, cuando escribas, hazlo como siempre… y notarás que algo de su esencia se mezcla con la tuya.
No será un 50/50. Será un 80% tú, y el resto una mezcla de todo lo que lees. Pero eso es bueno. No se trata de copiar a otro escritor, sino de dejar nacer uno nuevo: tú.
2. No sigas las tendencias
Imagina esto: encuentras un libro muy popular en redes y piensas:
—“Está bueno… pero yo lo podría escribir mejor”.
Así que tomas esa idea inicial, le metes tu toque y creas tu versión. Pero sorpresa: no fuiste el único que pensó eso. Ahora las redes están saturadas de romances con vampiros, historias con clichés repetidos y mil versiones de lo mismo.
Mi consejo: salta eso. Escribe algo diferente. Explora temas poco comunes como la filosofía en mundos distópicos, o relaciones humanas en escenarios donde la tecnología ha reemplazado la empatía. No solo vas a estimular tu creatividad, sino que si tu historia despega, lo hará en un terreno menos pisoteado por el contenido basura.
Y ojo: no digo que todo lo popular sea malo. Digo que muchas veces, cuando algo se vuelve tendencia, llega gente a monetizar, no a crear. Y eso llena el mundo de historias mediocres.
3. Dale la vuelta a los clichés
Sabemos que escribir para adolescentes implica tocar ciertos temas populares. Pero en lugar de evitarlos, dales un giro. Si todos escriben sobre guerras espaciales, escribe sobre una alianza alienígena que busca cruzar el borde del universo para encontrar lo que hay más allá… mientras una raza silenciosa intenta impedirlo desde las sombras.
Lo importante es no hacer lo mismo de siempre. Usa tu creatividad. Dale a los clichés una nueva vida.
4. Sé constante
Sí, la clásica… pero por algo es clásica.
La constancia le gana al talento.
Si solo escribes cuando te llega la inspiración divina, no importa si escribes como un dios griego: avanzarás a paso de tortuga. El que escribe todos los días, aunque no tenga ganas, mejora su disciplina y su técnica.
No te pido que te sientes cuatro horas al día hasta que te salgan raíces. Solo te digo esto: escribe 10 minutos diarios. Es muy probable que una vez que empieces, no quieras parar. Y si paras, al menos ya hiciste más que ayer.
5. Sal de tu zona de confort
Imagina esto: estás feliz porque te seleccionaron para un concurso de cuentos. Estás preparado, confiado, con años de experiencia. Suena tu celular y lees el mensaje:
“Temática: monstruos marinos. Narrado en tercera persona, desde el punto de vista de un niño huérfano.”
Tu cara se pone blanca. Tu cerebro empieza a colapsar.
—"¿Tercera persona?
¿Monstruos marinos?
¿Dónde dejo al protagonista musculoso con vida perfecta?"
Felicidades: te metiste tanto en tu mundo que no estás listo para salir de tu zona cómoda. Recuerda esto:
Si no hay esfuerzo, no hay mejora.
Explora narradores distintos, personajes inusuales, géneros que nunca has tocado. Te va a doler, sí. Pero también te va a hacer crecer como escritor.
6. Sé crítico contigo mismo
Si alguien pudiera leer mis primeros textos guardados en una carpeta con contraseña, probablemente me apedrearían en una plaza pública. Pero por suerte, antes de que eso pase, aprendí a ser autocrítico.
Aceptar críticas requiere una sola cosa: humildad. Aceptar que no eres perfecto, que puedes mejorar y que muchas veces estás equivocado.
Pero también debes saber distinguir:
- “Tu texto apesta, deja de escribir.” ❌
- “Tu historia tiene potencial, pero podrías mejorar la estructura.” ✅
El primero es un troll. El segundo, una oportunidad. Aprende a diferenciarlos y aprovecha lo que te suma.
7. Sé tu editor
Ya que sabes criticarte, ahora te toca corregir. ¿Y cómo lo haces?
Enfócate en tres cosas:
- Ortografía y gramática
- Estilo narrativo
- Errores de coherencia
Si tu personaje es miedoso en la página 2 y en la página 5 está cabalgando un león con una cuerda dental… algo no cuadra.
¿Y la IA? Úsala como mentor, no como esclavo.
Dile a ChatGPT algo como:
A partir de ahora serás mi mentor. Indícame los errores de mi texto, dime por qué están mal y cómo puedo corregirlos. Yo haré el trabajo.
Con eso, mejorarás rápido. Y llegará un punto en el que ya no necesitarás ayuda.
Consejito extra: leer te hará detectar errores con más facilidad. Así que ponte a leer también.
8. No te sobreexijas
Este es Paquito. Paquito vio que muchos escritores publicaban libros de 500 páginas y dijo:
—“Yo también puedo”.
Pero Paquito no escribía ni mensajes, solo mandaba notas de voz. ¿Resultado? Se metió en un proyecto enorme sin preparación, lleno de relleno, y lo abandonó en la página 26.
No seas Paquito.
No empieces con una novela si aún no puedes mantener un cuento. No escribas por cumplir páginas, escribe por lo que la historia necesita. Con el tiempo, tus historias crecerán y esas 2 páginas podrán convertirse en 200.
9. Adapta los consejos a tu situación, no al revés
Y para cerrar: la escritura es un arte, no una fórmula matemática.
No hay reglas absolutas.
Si un consejo no te funciona, ignóralo.
Pero si uno te ayuda, acéptalo con humildad.
Cuéntame: ¿qué consejo aplicas tú en tu proceso como escritor?
Te leo en los comentarios.