Soy un hombre bueno

Dudo de mis propias palabras como temo a mi propia sombra. Ha tomado fuerza en los últimos meses y temo, de corazón, que tome mi lugar y mande en mi mente, obligándome a hacer cosas de las que me arrepienta luego y me haga vivir como nunca lo habría imaginado.

Tengo miedo. Mi sombra ahora no susurra, ahora grita dentro de mi cabeza; sus palabras ya no suenan como malas sugerencias, sino como órdenes que, en caso de ser evadidas, tendrán una devastadora consecuencia.

Me gustaría abrirme la cabeza y halarla de las patas, aunque me desangre en el proceso. Ya no lo soporto; ni siquiera puedo dormir sin que se meta en mis sueños. Mi periferia está rodeada por su presencia, vigilante ante cualquiera de mis movimientos.

Necesito ayuda. Quiero escapar, pero no sé cómo huir de mí mismo; me siento atrapado corriendo en círculos en una habitación que reduce su tamaño cada minuto.

Gritaría y pediría auxilio, pero ella me asfixia, no me quiere soltar. Dice que soy suyo y que de ella nunca me voy a deshacer. Escribo esto para ver si alguien lo encuentra y sabe la manera de deshacerme de mí mismo.

—Lucifer.